Recién hablando de las ludotecas, y mi último descubrimiento en BCN se llama precisamente así: La Ludoteka. Un lugar perfecto para pasar la tarde con los niños, sobre todo ahora que se asoma el otoño y hay que empezar a pensar en panoramas in-door.
Lo leí en una revista y me llamo la atención el concepto. Un café, con una gran zona de juegos para niños de 0 - 5 años, que además es que una tienda de ropa usada. Quedamos ahí con el ex grupo de los miércoles, que hace meses no nos veíamos, porque con las niñas más grandes y las vueltas a la pega de algunas, ya no es tan fácil juntarse.
El lugar está hecho a la medida de los peques. La zona de juegos es increíble, la decoración preciosa. Ahí nos enteramos que además hacen talleres para niños de diferentes edades (desde 18 meses; de 3 a 6 años; etc.) y que van desde la cocina, a la música, pasando por algunos temas sólo para padres.
El café en sí no es nada especial, y un poco caro, pero considerando que puedes estar toda la tarde y no cobran por el espacio de juegos, me pareció bastante justo el precio. Los jugos son envasados, pero la oferta incluye productos BIO y sabores especiales (tomé uno de arándano exquisito).
Los percheros con ropa de segunda mano son un plus. Pantalones, poleras, vestidos, chalecos, hasta zapatos, todo en perfecto estado, y con precios desde 1 hasta 4 eu y algo (al menos yo no vi nada más caro de 4,75). Extrañamos un poco más de variedad para la talla de nuestras niñas, pero supongo que eso es cuestión de suerte.
En fin, fue el lugar perfecto para que Trini se despidiera de su primer grupo de amigas. Corriendo por ahí y por allá, subiendo peldaños, encaramándose al sillón... Tan distinto a las primeras veces que nos juntamos, cuando a penas se sentaban solas. Todas lindas. Todas grandes. Todas felices. Así pasamos una agitada pero divertida tarde en La Ludoteka.
Mamá en Barcelona
Por algunos meses le puse PAUSE a mi vida a mil en Santiago de Chile, para dedicarme a disfrutar a mi Trini en la maravillosa ciudad de Barcelona. De trabajólica a dueña de casa, de espíritu independiente a mamá a tiempo completo... los desafíos y recompensas de mi nueva condición: Mamá en Barcelona.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
Ludotecas: ¡pura entretención!
La zona para los más chicos en Waki Park. |
El tema volvió a salir con un grupo de chilenas que tenían niños más grandes que rayaban con Waki Park, y cuando la Trini estaba por cumplir un año, y ya se paraba y caminaba afirmada de los muebles, decidí darle una oportunidad.
Para los que no saben qué son, les cuento que las ludotecas son espacios techados con áreas de juego para niños de distintas edades, normalmente de 1 a 12 años. Todo es hiper acolchado, hiper colorinche, hiper seguro. Básicamente los dejas ahí y ellos corren como locos hasta quedar muertos... Desde la zona para los más chicos, con resfalines, piscinas de pelotas, y un montón de colchonetas para jugar; hasta las de los más grandes con un completo circuito que incluye toboganes, camas elásticas, tubos y caminos con obstáculos varios... Llegas, dejas los zapatos en la entrada, y empieza la fiesta.
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Trini y sus primeros pasos en Waki Park. |
También ofrecen celebrar cumpleaños, y cada vez que hemos ido nos ha tocado por lo menos dos fiestas, con niños gozando como locos, así es que me imagino que son bastante populares.
Para mi, el gran pro de estos lugares es que en esta etapa, en que uno anda persiguiéndolos todo el tiempo y rezando para que el próximo porrazo no sea mortal, estos lugares son como un oasis de calma: que corra, salte, se suba y se saque la cresta... ¡no le va a pasar nada! Un respiro en la estresante vida de madre. Más afortunadas son las de los niños más grandes, que ni siquiera se quedan ahí mirando como juegan (todavía no me puedo permitir ese lujo), sino que se sientan con las amigas en el café (siempre hay uno en estos lugares). Pero bueno... ya llegaremos a eso.
Trini y Amelie jugando felices en Jocland. |
Lo malo son los horarios... Ufff... Está demasiado pensado para después de la "guardería" o el "cole", así es que abren a las 4.30 - 5 de la tarde, cuando podría ser un panorama genial para las mañanas o después de almuerzo. Y para qué hablar de las vacaciones. Acá en España es un tema, o sea, realmente se toman en serio las vacaciones y en agosto encuentras literalmente TODO cerrado. Uno pensaría que las ludotecas deberían estar abiertas, justamente cuando los niños no tienen clases y los papás buscan a toda costa cómo entretenerlos, pero no... al menos estas dos han estado cerradas todo el mes. En fin, esperamos con ansias que vuelvan a abrir para disfrutar nuestras últimas tardes de entretención (¡y relajo!).
PS: Mi recomendación es que los niños al menos se paren o gateen bien para llevarlos, y así puedan disfrutar del espacio. Si no, no tiene mucho sentido pagar sólo para meterlos a la piscina de pelotas. Es un super aporte para el proceso de aprender a caminar, porque les da confianza este espacio blandito y lleno de estímulos, y se sueltan mucho más que en otros medios.
domingo, 28 de agosto de 2011
Vacaciones sobre Ruedas I
Ya sé que es el título de una película. No la vi entera, pero recuerdo pasajes de unas caóticas vacaciones de una familia gringa que se va a recorrer no sé qué lagos en un motorhome. Ese era más o menos el único antecedente que yo poseía sobre la vida en una "autocaravana" (caravana para los amigos), cuando mi marido propuso que pasáramos nuestras vacaciones en una de ella. "¿Estás enfermo?", le pregunté. Convivir 20 días así me sonaba a hippie o gitano, cualquiera de las dos, alternativas poco tentadoras para nuestro GRAN viaje por Europa con una guagua de un año.
Pero bueno, algo me quedó dando vueltas y me puse a investigar "el mercado". Descubrí que las caravanas están muy lejos de ser el Volskwagen con el colchón en el suelo que yo me había imaginado. Son verdaderas casas, con camas, cocina, refrigerador, baño con ducha, calefacción, y hasta TV con DVD. Hay de todos los tamaños, marcas y modelos posibles. Desde unas pequeñas para dos, hasta verdaderos buses donde caben 8, 10 y hasta 12 personas.
Me encontré con comunidades de caravanistas muy organizados, con blogs y páginas web completísimas, con consejos y alternativas de rutas a seguir. Leí mucho, y me dejé tentar por estos viajes "sin ataduras", donde partes donde quieras, comes donde quieras, duermes donde quieras... No tener que armar y desarmar maletas, no cambiarse de hotel cada dos días... ¡que lindo sonaba!
Terminé siendo yo la que intentaba convencer al Jose de que eran las vacaciones perfectas, que no íbamos a volver a tener una oportunidad así, que iba a ser una experiencia única. Y me la compró, así es que partimos en un caluroso día de mayo a Caravanas El Maresme, la empresa elegida (después de una larga búsqueda), para verla in situ y cerrar el negocio.
Ya teníamos claro el destino. En mi exaustiva investigación on line descubrí que Francia era uno de los destinos favoritos de los caravanistas, porque cuenta con toda la infraestructura necesaria para ellos. También se alaba mucho a Alemania y Noruega. Italia, por otro lado, parece ser un desastre. Elegimos Francia porque está acá al lado, lo que nos permitía aprovechar al máximo los días.
Bueno, sí es que existe amor a primera vista entre el hombre y una máquina, eso fue lo que nos pasó a nosotros cuando vimos la que iba a ser nuestra casa por 18 días. Mucho mejor de lo que esperaba, impecable, limpia, y ¡nueva!. Resultó que nos asignaron una caravana recién estrenada, que tenía a penas 40 kilómetros de vida...
Las semanas siguientes se pasaron muy rápido, haciendo todo tipo de preparativos para que nuestro viaje fuera total. Muy libre y sin ataduras serán las vacaciones en caravana, pero mi espíritu controlador no concebía dejar la ruta al azar, así es que dediqué varias horas a la completa planificación de los imperdibles por donde teníamos que pasar. Tratar de resumir Francia en tres semanas resultó ser un poco más complicado de lo que pensé, así es que finalmente tuve que asumir que me tenía que concentrar sólo en algunas regiones, dejando un tercio del país completamente fuera de la ruta.
Así llegamos a una carta de navegación que ha sido la burla de algunas amigas: una planilla excell con los días, distancias y tiempos de conducción; más un mapa de Google con la vuelta completa.
Ruta lista, insumos listos (desde plumones hasta tallarines, pasando por todos los accesorios de cocina imaginables, artículos de limpieza, juguetes, quitasol, ropa de cama, hasta copas -de plástico, pero copas al fin y al cabo-, porque una cosa es andar a lo gitano y otra muy distinta perder el glamour). Y llegó la hora de partir...
sábado, 13 de agosto de 2011
Cumpleaños en la plaza
Una de las costumbres que más me gusta de Barcelona, es la de celebrar los cumpleaños de los niños en las plazas. Así, tal cual, llevas tus cosas, te instalas en tu plaza favorita, y listo: se armó la fiesta. Sin permisos especiales, sin grandes juegos ni comodidades. De hecho, el primer cumpleaños al que fue la Trini como invitada fue precisamente en una plaza, en un frío día de fines de febrero, lo que no impidió que los niños y papás gozáramos como nadie.
La Trini no podía ser menos, y celebró sus 12 meses en grande, con una fiesta "multicultural", estilo United Colors of Benetton, que quedará para siempre en nuestra memoria. Resulta que de los pocos niños del MBA (hijos de compañeros del Jose), tres cumplieron un año casi casi al mismo tiempo: Sou, japonés, a mediados de marzo; Bernardo, brasileño, el 14 de abril; y Trini, el 13 de abril. Y en vez de hacer tres celebraciones decidimos unirnos y hacer una sola.
El lugar elegido fue el Jardín de las Infantas, nuestra plaza favorita, y tuvimos la suerte de que esa semana tuvimos unos espectaculares días primaverales con sol y temperaturas de 27 grados. Así, el sábado 9 de abril partimos (mi mamá incluida) llenos de bolsas y carritos (hasta arrendamos un auto para los traslados de cosas) a tomarnos la plaza, y transformarla en un verdadero parque de diversiones para grandes y chicos. Porque además de que se llenó de niños que lo pasaron increíble, los grandes también disfrutaron de una tarde especial, con vinito, cerveza (convertimos una maleta en un gran cooler) y sandwich preparados especialmente para ellos.
El broche de oro fue la torta que nos hizo la Ceci, una milhojas que sacó aplausos de todos los asistentes. Mi Trini gozó como nadie, feliz con todos sus amigas y amigos, que quedaron llenos de tierra, y agotados de tanto jugar.
Nunca se sabe, pero probablemente no volveremos a celebrar un cumpleaños en una plaza, y menos vamos a cantar el Cumpleaños Feliz en tres idiomas: español, portugués e inglés (no se animaron con el japonés). Pero me encantó que este, el primero, fuera así.
La Trini no podía ser menos, y celebró sus 12 meses en grande, con una fiesta "multicultural", estilo United Colors of Benetton, que quedará para siempre en nuestra memoria. Resulta que de los pocos niños del MBA (hijos de compañeros del Jose), tres cumplieron un año casi casi al mismo tiempo: Sou, japonés, a mediados de marzo; Bernardo, brasileño, el 14 de abril; y Trini, el 13 de abril. Y en vez de hacer tres celebraciones decidimos unirnos y hacer una sola.
El lugar elegido fue el Jardín de las Infantas, nuestra plaza favorita, y tuvimos la suerte de que esa semana tuvimos unos espectaculares días primaverales con sol y temperaturas de 27 grados. Así, el sábado 9 de abril partimos (mi mamá incluida) llenos de bolsas y carritos (hasta arrendamos un auto para los traslados de cosas) a tomarnos la plaza, y transformarla en un verdadero parque de diversiones para grandes y chicos. Porque además de que se llenó de niños que lo pasaron increíble, los grandes también disfrutaron de una tarde especial, con vinito, cerveza (convertimos una maleta en un gran cooler) y sandwich preparados especialmente para ellos.
El broche de oro fue la torta que nos hizo la Ceci, una milhojas que sacó aplausos de todos los asistentes. Mi Trini gozó como nadie, feliz con todos sus amigas y amigos, que quedaron llenos de tierra, y agotados de tanto jugar.
Nunca se sabe, pero probablemente no volveremos a celebrar un cumpleaños en una plaza, y menos vamos a cantar el Cumpleaños Feliz en tres idiomas: español, portugués e inglés (no se animaron con el japonés). Pero me encantó que este, el primero, fuera así.
¡Amo mi consultorio!
Antes de venirnos a Barcelona, una de las cosas que más me preocupaba era cómo lo íbamos a hacer con el tema doctor para la Trini. La gente me insistía que en España la salud funcionaba increíble, pero no podía dejar mis temores. Ingenua yo... el sistema acá es realmente un lujo.
El consultorio que nos correspondió (por la dirección) fue inaugurado el mismo día que llegamos a España... o sea, nuevo de paquete. Para inscribirnos sólo tuvimos que presentar un certificado de empadronamiento, para verificar la dirección, y nuestros NIE (el carné de identidad español). La primera vez que fuimos, al control de los 6 meses, no podía creer la maravilla. La consulta era incluso mejor que la de nuestro doctor de la Alemana, y además, quedaba a cuatro calles de nuestro depto.
Los controles pediátricos son casi siempre con un doctor y una enfermera; y aunque en un principio me llamó la atención el trato impersonal, sobre todo de la doctora, con el paso de los meses nos fuimos acostumbrando y al mismo tiempo, acercando... Para cerrar basta con decir que la semana pasada fuimos a poner la vacuna de los 15 meses, y cuando les contamos que ya no volveríamos, se despidieron con lindas palabras para la Trini.
En total fuimos seis veces a control, y siempre nos atendieron puntualmente. Un día pasamos a preguntar si nos podían adelantar una hora, para irnos tranquilos de viaje, y nos hicieron pasar en ese mismo momento... A lo mejor fue suerte, pero en realidad nuestra experiencia fue maravillosa.
Dicen que no siempre es así. Tengo amigas que no han tenido la misma suerte, y al parecer hay otras áreas, como ginecología, donde la maravilla no es tanta. Pero en lo que respecta a los niños, es como para quedarse muuuuuy tranquilo, porque quedan en excelentes manos.
El consultorio que nos correspondió (por la dirección) fue inaugurado el mismo día que llegamos a España... o sea, nuevo de paquete. Para inscribirnos sólo tuvimos que presentar un certificado de empadronamiento, para verificar la dirección, y nuestros NIE (el carné de identidad español). La primera vez que fuimos, al control de los 6 meses, no podía creer la maravilla. La consulta era incluso mejor que la de nuestro doctor de la Alemana, y además, quedaba a cuatro calles de nuestro depto.
Los controles pediátricos son casi siempre con un doctor y una enfermera; y aunque en un principio me llamó la atención el trato impersonal, sobre todo de la doctora, con el paso de los meses nos fuimos acostumbrando y al mismo tiempo, acercando... Para cerrar basta con decir que la semana pasada fuimos a poner la vacuna de los 15 meses, y cuando les contamos que ya no volveríamos, se despidieron con lindas palabras para la Trini.
En total fuimos seis veces a control, y siempre nos atendieron puntualmente. Un día pasamos a preguntar si nos podían adelantar una hora, para irnos tranquilos de viaje, y nos hicieron pasar en ese mismo momento... A lo mejor fue suerte, pero en realidad nuestra experiencia fue maravillosa.
Dicen que no siempre es así. Tengo amigas que no han tenido la misma suerte, y al parecer hay otras áreas, como ginecología, donde la maravilla no es tanta. Pero en lo que respecta a los niños, es como para quedarse muuuuuy tranquilo, porque quedan en excelentes manos.
Antes de partir...
Ya nos queda poco... Doce meses se pasan volando y hoy, 13 de agosto, estamos exactamente a un mes de partir de Barcelona. La aventura sigue en Chicago, antes de volver a Chile en enero.
En fin, no cumplí mi objetivo de mantener actualizado el blog, así es que ahora me fijo uno nuevo: en estas cuatro semanas voy a subir los imprescindibles de mi vida como mamá en Barcelona. ¡Acá vamos!
En fin, no cumplí mi objetivo de mantener actualizado el blog, así es que ahora me fijo uno nuevo: en estas cuatro semanas voy a subir los imprescindibles de mi vida como mamá en Barcelona. ¡Acá vamos!
domingo, 30 de enero de 2011
Extra virgen, extra puro, extra fascinante
"... Y, bueno, también soy catadora de aceite de oliva". Llevaba como tres días en Barcelona, y en esto de hacer nuevas amistades, era como la décima vez que repetía mi curriculum a los asistentes de un cumpleaños que me preguntaban qué hacía en Chile antes de dedicarme a la maternidad.
Estaba acostumbrada al "¿Catadora de qué?" que venía siempre a continuación. Aun en España, el mayor productor mundial, no es que uno se encuentre un catador en cada esquina. Que viniera de Chile era aun más raro. Súmenle que soy mujer, joven, etc.
Entonces, una chica me dio el dato. Había una tienda, en el Gótico, que vendía puros aceites de oliva. Muchos, de todo tipo. No se acordaba del nombre... era algo con oro. "Tengo que ir", pensé en ese minuto. Lo googlee al día siguiente y descubrí que se llamaba Oro Líquido, y por lo que decía la página web, sonaba bastante bien.
Pasaron las semanas y yo, dedicada a instalarme, me olvidé por completo del tema. Preocupada del presupuesto, decidí darle una oportunidad a los aceites del supermercado. Mala decisión, después de probar varios llegué a la conclusión de que son todos pésimos. A los 4 meses de vivir acá, lo mejor que había probado era un aceite que compré en una visita a una viña, pero lamentablemente la botella que me traje no estaba de lo mejor.
Hace un par de semanas que recibí la invitación para ir a catar a Verona, a uno de los concursos más importantes del mundo, por lo que se hace más que necesario entrenar el paladar con aceites buenos. Así es que ayer partimos de paseo al centro y aprovechamos de ir a conocer la famosa tienda.
Para cualquier amante del aceite de oliva, esta debería ser una parada obligada en Barcelona. En un país donde abunda la cantidad y escasea la calidad, en lo que a este producto se refiere, Oro Líquido es un oasis en medio del desierto. Una tienda pequeña, donde es posible sumergirse en las diferentes denominaciones de origen españolas. Botellas con historia, botellas del futuro, diferentes formatos, tamaños y estilos. Acá hay aceites para todos los gustos.
Entrar a la tienda ya es un panorama. Además de aceites, hay una oferta nada despreciables de vinagres, y también de subproductos del aceite, desde cremas para el cuerpo hasta chocolates con oliva. Y por supuesto, siempre tienen aceites para degustar (ayer tenían dos), y también organizan catas para conocer más de este producto.
Salí de la tienda con 5 aceites de 250 ml, envueltos de lo más monos, y en bolsitas que simulan una botella (¡un ejemplo del cuidado hasta en el último detalle que el cliente agradece!). ¿La boleta? 37 euro. No es una ganga, pero espero que el contenido los valga. Ya les contaré cuando los pruebe... Por mientras, les dejo el dato. Vale la pena la visita.
Oro Líquido
Carrer de la Palla 8
08022, Barcelona
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